El Hipódromo de Sant Rafel, inaugurado en 1984, continúa siendo un pilar significativo en la cultura de Ibiza, especialmente para los amantes del trote, un deporte con profundas raíces en la isla. A pesar de un declive en la afición, el recinto sigue atrayendo a quienes valoran esta tradición. La gestión actual, encabezada por Antònia Riera y su hijo Aitor, apuesta por la cocina típica ibicenca, ofreciendo platos tradicionales como sofrit pagès y paellas, buscando así mantener viva la esencia de la isla. Además, las carreras de trotones se realizan semanalmente, adaptadas a las condiciones estacionales, garantizando el cuidado de los animales. El hipódromo no solo se centra en las competiciones, sino que también ofrece un espacio acogedor para familias, con un área exclusiva para niños y una sala de eventos. Antònia y Aitor sostienen que lo que realmente funciona es mantenerse fiel a lo ibicenco, tanto en el deporte como en la gastronomía, invitando a locales y turistas a conocer y disfrutar de este rincón único de la isla.




