En pleno agosto, la playa de Ses Figueretes en el centro de Ibiza presenta una imagen inusual: está casi vacía. Este fenómeno ha sido atribuido al cambio del modelo turístico de la isla, que está afectando negativamente a los negocios dirigidos al turismo de clase media. Según Claudia Reina, propietaria del restaurante Haddock, la masificación y los altos precios están alejando a los turistas que solían visitar estas zonas. El enfoque hacia un turismo más lujoso y de fiesta ha desplazado a las familias y a los viajeros tradicionales, lo que está provocando un impacto significativo en los negocios locales y sus trabajadores, quienes enfrentan problemas severos de vivienda. Este cambio también ha afectado a los mercados artesanales, como lo indica Pedro Sellés, quien observa una disminución en el turismo familiar, precisamente aquellos que suelen frecuentar mercadillos. Mientras tanto, las empresas como Ibiza Sundeck también enfrentan desafíos, con menos clientes en la playa. Aunque algunos comercios no reportan una caída en la actividad, otros, como los vendedores de souvenirs, ven una clara disminución en las ventas, atribuyéndola a los altos precios en toda la isla y a estancias más cortas de los turistas. Esta situación refleja un verano atípico y subraya los cambios complejos en el panorama turístico de Ibiza.

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