Un año ha transcurrido desde el devastador incendio que arrasó varios locales en primera línea de Platja d'en Bossa, y aún se sienten las secuelas de aquella noche trágica del 10 de junio de 2025. Los establecimientos, que antes atraían a turistas y residentes por igual, siguen cerrados, y las evidencias del incendio permanecen visibles. En muchos casos, las estructuras ennegrecidas y los techos dañados se asoman tras telas de ocultación deterioradas, mostrando la gravedad de los daños en una de las zonas más transitadas de Ibiza.
Pese a que uno de los locales permite ciertos accesos, no hay signos de que se haya iniciado su rehabilitación y la actividad en su interior no indica una ocupación permanente. Cabe recordar que el incendio, que se originó en la planta baja del edificio Bossamar afectando a restaurantes como Sa Sal y s’Espardell, fue provocado intencionadamente. Las investigaciones revelaron que una mujer, en compañía de un hombre, inició el fuego tras ser expulsada de uno de los restaurantes por comportamiento problemático.
Un año después, los locales siguen como fantasmas entre los destinos turísticos vibrantes de Ibiza, a la espera de una recuperación que no parece inminente. Este episodio se mantiene fresco en la memoria de la comunidad y recuerda la vulnerabilidad de uno de los destinos más emblemáticos del turismo de ocio.




