Este martes, cientos de pasajeros del crucero Costa Esmeralda desembarcaron en Ibiza para una breve visita de menos de siete horas. Mientras algunos viajaron a Formentera y otros recorrieron la isla en autobús, la mayoría se dirigió al barrio de La Marina. Sin embargo, los comerciantes locales observan con preocupación cómo el perfil del crucerista ha cambiado, gastando menos que en años anteriores. Dolores Maretto, de la tienda Pasionaria, señala la diferencia entre el turismo estival y el de septiembre, destacando que los pasajeros actuales prefieren lo barato. La logística de desembarque, gestionada por la Autoridad Portuaria, ha retrasado la llegada de los turistas, impactando negativamente al sector. Omar Ramis, del restaurante Porto Salé, lamenta la disminución de comensales en hora de comida, pues los excursionistas llegan muy tarde. Desde el comercio, se observa cómo las navieras como Virgin y el turista alemán o americano buscan productos locales, a diferencia de otros mercados más austeros. La falta de aparcamiento y el deficiente transporte público también dificultan la actividad comercial, aunque se espera que septiembre traiga mejores resultados a pesar de la menor afluencia de visitantes.
Cambio en el perfil del crucerista afecta al comercio y la hostelería en Ibiza

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